Cómo pedirle a tu empresa que pague tu mentoría
Quizá te has planteado hacer sesiones de mentoría. Has valorado que con alguien a tu lado podrías avanzar más deprisa, crecer más o llegar antes al puesto que buscas. O a lo mejor tienes un jefe que no te está ayudando a crecer todo lo que te gustaría.
Lo que no sabes es cómo convertir esa necesidad tuya en algo que tu empresa vaya a apoyar.
Se puede. Pero depende mucho de cómo lo pidas.
El error que hace que te digan que no
Pedirlo como desarrollo personal.
"Me gustaría crecer como líder." "Creo que me vendría bien." "Quiero seguir formándome." Todo verdad. Y la respuesta es el típico "lo hablamos en la próxima revisión".
Mira, a tu jefe tu crecimiento le parece estupendo. Pero lo que va a pagar es que se arregle algo que ahora mismo le da problemas.
Y cosas que arreglar hay. Esa reunión de todos los martes de la que nadie sale con una decisión. El comité donde presentas y la conversación sigue como si no hubieras dicho nada. O el equipo que tira porque tiras tú, y que se para en cuanto te vas de vacaciones.
Para qué sirve de verdad una mentoría
Para eso, precisamente. En una mentoría aprendes marcos y herramientas para trabajar esos problemas de base, los que hacen que tu equipo o tu departamento rinda menos de lo que podría.
Te convierte, como líder, en una herramienta más potente dentro de tu empresa. Así que eso es lo que pides: lo que va a cambiar en tu equipo cuando termines. Lo de crecer tú viene incluido.
Lo que gana tu empresa
Fíjate en los problemas que tienes alrededor. ¿Cuál es el que más le duele a tu jefe? Por ahí es por donde antes va a ver lo que gana con esta mentoría.
Reuniones que deciden
Llegas con una posición, llevas la conversación al punto y sales con decisión, dueño y fecha. Tu jefe ha sufrido muchas reuniones de las otras. Sabe lo que cuestan.
Menos ruido hacia arriba
Le cuentas cómo va todo en tres líneas, escalas a tiempo y le das menos sorpresas. Es lo que le pide a todo el mundo y casi nadie le da.
Un equipo que no cuelga de una persona
Delegas de verdad y el ritmo se sostiene sin depender de quién aguanta más. Nadie se quema, y la empresa no pierde a alguien en quien ya ha invertido.
Aplicado la semana siguiente
Nada de teoría para guardar en un cajón. Cada sesión termina con una acción sobre un problema real, y en la siguiente vemos qué ha pasado.
El presupuesto existe y casi nunca se gasta entero
La mayoría de las empresas tienen una partida para la formación de sus empleados. Y la inmensa mayoría cierran el año con una parte sin tocar, porque no la pide nadie.
Así que ojo: no estás pidiendo un favor. Estás levantando la mano por un dinero que ya está presupuestado.
Y cuando se lo plantees, mándale esto: la página para empresas. Ahí tiene en dos minutos qué es, qué gana su equipo y cuánto cuesta.
Preguntas frecuentes
- No sé si esto es para mí.
Normal. Mucha gente no sabe muy bien qué esperar de una mentoría. Lo que hacemos es trabajar sobre tu situación concreta, tu equipo, tu jefe y tu empresa, para que salgas con las herramientas que te hacen falta para moverte ahí y crecer profesionalmente.
Si te cuesta comunicar o posicionarte, o si te han lanzado a un puesto de manager y nadie te ha enseñado cómo se hace, hablamos. Para eso está el diagnóstico gratuito de 15 minutos: vemos si esta es la solución que necesitas o no.
- ¿Puedes emitir facturas a nombre de la empresa?
Sí. Con el IVA desglosado y el concepto «Mentoría ejecutiva: liderazgo y comunicación».
- ¿Es bonificable por FUNDAE?
Sí. Lo tramita la empresa desde su plataforma de FUNDAE, con el crédito de formación que ya tiene, y hay que comunicarlo antes de empezar.
- Ninguno de tus programas encaja con lo que necesitamos. ¿Qué hacemos?
Pues lo hablamos. Los primeros 90 días liderando y Presencia ejecutiva son los dos que más me pide la gente, pero podemos montar perfectamente uno a medida de lo que necesitas.
Escríbeme o reserva el diagnóstico gratuito de 15 minutos y lo vemos.
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Escribo sobre comunicación, influencia, reuniones, presencia y cómo liderar en la era de la IA: hacerte escuchar y no dejarte por el camino. Te mando 2-3 emails al mes, no más, para que cuando te llegue uno tenga chicha.